domingo, 29 de mayo de 2011

Reforma a la educación superior - Ley 30

LA PROPUESTA PARA MODIFICAR la Ley 30 que rige a la educación superior desde 1992 fue puesta a discusión este jueves por el Gobierno Nacional.
 La presentación tranquilizó a la comunidad académica, la cual temía que el proyecto fuese presentado al Congreso sin discusión previa. Recelo sin duda justificado, no porque fuera la reforma una farsa, sino porque, al contrario, es ambiciosa y puede llegar a ser el impulso que necesita el país para mejorar sus indicadores, que no dejan de ser preocupantes. La tasa de cobertura es del 34,5% — y eso que incluye, desde la administración de Uribe, los cerca de 170 mil cupos del Sena, no todos con el respaldo de los registros avalados de sus programas—, mientras que, por ejemplo, en Chile la cobertura es de 52,1%, en España de 70,6% y en EE.UU. de 82,9%. La calidad tampoco es la anhelada; para esto basta saber que solamente el 4,5% de los profesores del país tienen estudios de doctorado. Y, finalmente, la deserción anual, cuya principal causa es la dificultad académica de los estudiantes, se mantiene en los dos dígitos: 12,4%.
Para mejorar en estos aspectos, lo dijo bien el presidente Santos, “se necesita plata, y mucha”. En este sentido hay propuestas interesantes. Entre ellas está la de permitir las ganancias privadas en las instituciones de educación superior, actualmente, por legislación, sin ánimo de lucro. El modelo no está probado, pero en Brasil dio resultados y atrajo inversiones que aumentaron la oferta educativa en un 20%. Como toda iniciativa, ésta tiene riesgos y el principal es la calidad. Sin embargo, lo mínimo que podemos esperar del Gobierno, en especial si pretende incentivar la demanda con dineros del Icetex, es que garantice ciertos estándares. Y esta vez sí tiene con qué: a diferencia de la Ley 30, la reforma goza de dientes. De hecho, redefine los criterios para llevar los distintos títulos —institución universitaria, tecnológica, técnica profesional— y tiene cómo poner a muchas en cintura. Aunque hay quienes dudan de la viabilidad política de este punto —hay casos de prestigiosas universidades que no cumplen con el número de profesores de planta, por ejemplo—, sería sin duda un avance.
Políticamente complejo sería también el punto que pide a los estudiantes subsidiados devolver una parte de los dineros públicos una vez entren al mercado laboral y logren cierta cantidad de ingresos. Esta propuesta es valiosa, pues los dineros serían devueltos, en cuotas bastante diferidas, no a las cuentas nacionales, sino directamente a la universidad que se encargó de formarlos, para que ésta tenga un flujo de recursos adicionales para las siguientes generaciones. Qué tanto se deberá devolver será determinado por cada universidad, pero nunca será la totalidad del subsidio del Estado y, en un mal caso que el estudiante no logre incorporarse a la vida laboral, o que no logre ganar lo suficiente, será retirado del mecanismo de solidaridad y por tanto de la deuda. Un verdadero pacto social.
A pesar de las interesantes iniciativas, que vale la pena revisar, éstas serán insuficientes para recaudar los recursos necesarios para generar el conocimiento y las capacidades adecuadas para impulsar el desarrollo del país. Se quedarán cortos también los tres puntos porcentuales de aumento en el presupuesto que anunció el Gobierno para completar en 2019. Dineros que, por lo demás, deben ser estables y no, como se sugiere con la reforma, hacer parte de fondos comunes, en especial si éstos son administrados por instituciones que han salido mal libradas en los índices de transparencia, como Colciencias. Con la nueva reforma, todas las instituciones de educación superior deberán hacer públicos, y en detalle, sus presupuestos, mejorando así el sistema de rendición de cuentas. Qué sucede con el dinero es algo que se podrá ver. Ahora falta pensar cómo conseguir todo lo que falta.

Aunque la reforma se venía preparando desde la administración pasada, en un trabajo conjunto con el Ministerio de Educación y los rectores de las universidades, la que presentó hace algunas semanas el presidente Juan Manuel Santos es más amplia y con propuestas polémicas. 

Semana.com seleccionó cuatro de los temas más polémicos de esta iniciativa de 144 artículos. 

1. La empresa privada podrá invertir en las universidades públicas 

Para el presidente Juan Manuel Santos, si la educación pública quiere ser competitiva y de buena calidad no puede negarse a la posibilidad de tener fuentes de inversión privada. “Esta propuesta no significa de ninguna manera privatizar la educación pública, ni va a implicar mayores costos para los estudiantes”. 

El Gobierno advirtió que los recursos son limitados, por eso, aliarse con la empresa privada es una alternativa.“Hoy un empresario contrata servicios con la universidad, pero queremos que no solo contrate, sino que invierta capital para desarrollar proyectos específicos, que se meta la mano al bolsillo y genere innovación con las universidades (...) que pongan la plata, vendan servicios, desarrollen conocimiento y ojalá ganen bastante”, explicó la ministra de Educación, María Fernanda Campo. 

Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional, no ve clara la propuesta. “El ingreso del dinero del sector privado para investigación no es una novedad. Las universidades trabajamos con la empresa desde hace 40 o 50 años. Hay comités universidad-empresa-Estado en todas las regiones del país”, dice. 

Según los rectores una empresa invierte si puede obtener rendimientos o beneficios. La pregunta para las universidades es: ¿qué tanto ese interés privado puede chocar con la misión y con la verdadera función de las universidades? 

2. Más plata para la universidad pública 
El Gobierno propone aumentar recursos para las universidades públicas en un 1 por ciento adicional al IPC en el 2012, un 2 por ciento en el 2013 y un 3 por ciento entre el 2014 y el 2019. Sin embargo, para las universidades, no es suficiente para sobrevivir con el número de alumnos que tienen y tendrán en el futuro. 

La molestia de las universidades públicas está en que el proyecto de ley no incluyó el reconocimiento y el reembolso del dinero que invirtieron en los últimos 13 años para aumentar la cobertura y mejorar la calidad. 

En ese tiempo “nuestro presupuesto se ha mantenido fijo con el Índice de Precios al Consumidor (...) En el año 2009 se hizo una adición de 70.000 millones de pesos, que es muy poco para el sistema de 32 universidades públicas con 600.000 estudiantes. Ese dinero no se ha terminado de pagar y es la única adición que han hecho en ese tiempo”, aseguró el rector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman. 

3. Se crearán universidades con ánimo de lucro 

Es una figura que no existe en el país, incluso paras las universidades privadas, cuyas ganancias deben ser reinvertidas en la institución. Con la propuesta del Gobierno se abre esta puerta que genera inquietudes entre las instituciones públicas y privadas, por el riesgo de que se ponga en peligro la calidad de la formación superior. 

Según el gobierno, Brasil recurrió a este modelo que le permitió el aumento de la cobertura. “En 12 años pasaron de 1’800.000 estudiantes a casi 6’000.000, teniendo un 75 por ciento de instituciones con ánimo de lucro”, resaltó el presidente Santos. 

Para el rector de la Universidad Nacional el tema debe ir más allá de las cifras. “El fin social de la empresa es el lucro. Ha funcionado en países como Brasil, pero hay que ver los dos lados. No son universidades verdaderas; funcionan en forma muy eficiente dando el mínimo posible logrando cobrar el máximo posible, como buena empresa. En Brasil tuvieron un impacto fuerte en cobertura, pero nulo en calidad”. 

Agrega Wasserman que si se plantea crear este modelo, tiene que ser muy equilibrado, como también ocurrió en Brasil. “Hay que fortalecer a las universidades públicas, las que realmente hacen la calidad, dan el impulso y lideran el desarrollo del país”. 

4. Autonomía universitaria 

Es tal vez el tema que más preocupa al sector. Para el Gobierno el proyecto fortalece el aseguramiento de la calidad, la acreditación y la evaluación de la educación superior. Pero para los rectores, el Ministerio de Educación tendría más poder para vigilar y sancionar, lo que algunos ven como una lesión enorme a la autonomía universitaria. 

“Es peligroso para la democracia que se le entregue tanto poder a un organismo ejecutivo, sin controles por parte de los órganos judiciales. La propuesta le da una fuerte capacidad sancionatoria al Ministerio, pero hay que tener cuidado porque realmente puede llevar a abusos”, afirma el rector de la universidad Jorge Tadeo Lozano y presidente de ASCUN, José Fernando Isaza. 

Taller de análisis 04
A continuación se le propone dos ejemplos de macro-estructura acerca del tema la pena de muerte:
Macroestructura 1

Pena de muerte y conciencia
·         La pena de muerte es un acto contra la naturaleza
·         Nadie tiene derecho a matar
Pena de muerte y acusado
·         La pena de muerte suprime toda posibilidad de recuperación
·         A menudo la familia del acusado ve su respetabilidad destruida por mucho tiempo
Pena de muerte y la victima
·         La pena de muerte no consuela a la familia de la víctima del delito que se castiga
·         No devuelve la vida a la victima
La pena de muerte y la sociedad
·         La pena de muerte tranquiliza al ciudadano, pero no lo protege
·         La pena de muerte no resuelve el problema de la violencia
·         Los hombres no pueden decidir sobre la muerte de otro
·         La ejemplaridad es una ilusión
·         La pena de muerte lo único que logra es incitar al odio y la violencia. Además puede engendrar nuevos crímenes.

Macroestructura 2
I. La pena de muerte y la sociedad
  a) La protección del ciudadano
·         La pena de muerte tranquiliza al ciudadano, pero no lo protege
  b) El efecto de disuasión
·         La ejemplaridad de la pena de muerte no es más que un artificio
  c) Las verdaderas causas de la violencia
·         La pena de muerte no resuelve el problema de la violencia
·         Al contrario, ella es una disculpa para no buscar causas reales y darles remedio
·         En realidad, la pena de muerte es el síntoma de un malestar social
·         Cuando se condena a alguien a la pena de muerte, es toda la sociedad la que se condena.
   d) Las imperfecciones de la justicia
·         La justicia humana es imperfecta. Esto hace que el recurrir a la pena de muerte requiera una gran prudencia.
·         La pena de muerte no debe ser nunca sistemática
II. La pena de muerte y la familia de la victima
·         La pena de muerte no hace menos triste a la familia de la victima
III. La pena de muerte y el culpable
·         Ella suprime el culpable toda posibilidad de reforma, de reinserción y de recuperación
IV. Lo que se hace en otras partes
·         El ejemplo de los estados abolicionistas tiene a probar la inutilidad de la pena de muerte.

domingo, 24 de abril de 2011

DESDE EL PUNTO DE VISTA COMO TOPOGRAFO

Daño ambiental
Se ha calculado que la población mundial esta expuesta a una radiacion natural ambiente comprendida entre 100 y 150 mrem al año ( el mrem es la unidad de radiacion que produce los mismo efectos biológicos que un roentgen de rayos X). Según los especialistas, el hombre puede llegar a soportar sin peligro aparente hasta 1000 mrem. El limite superior de 0,5 mrem por individuo y por año es el impuesto por la Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones ( CIPR).
Por encima de estas dosis máximas de radiacion existen para el hombre riesgos somáticos, como el acortamiento de la vida y la inducción a la leucemia. Las partes mas sensibles del organismo son: la piel, los ojos, ciertos tejidos y las glándulas genitales; ello pudo ser tristemente comprobado tras la explosión de la bomba atomica en Hiroshima.
Hay que señalar a si mismo los efectos genéticos de la radiactividad, que amenazan a las poblaciones vegetales, animales e incluso humanos. Ciertas anomalías en algunas aves zancudas de las regiones árticas han sido explicadas por algunos especialistas como consecuencia de la contaminación radiactiva. Hoy por hoy, sin embargo, el peligro de este tipo de contaminación parece ser mas potencial que real, existiendo un control muy estricto a nivel internacional para vigilar el aumento de radiactividad en la biosfera. La Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones publica periódicamente recomendaciones relativas a las dosis máximas permisibles de radiación y la organización mundial de la salud trabaja a si mismo en la vigilancia, lucha y protección contra la contaminación radiactiva.

PLANTAS NUCLEARES DE JAPON

Japón posee 53 reactores nucleares activos, agrupados en 17 centrales nucleares como la de Fukushima I. Cada central posee un número diferente de reactores nucleares, por ejemplo, Fukushima I posee 6 reactores nucleares, de los cuales 3 se encontraban en funcionamiento en el momento del seísmo.


Las 4 centrales nucleares más próximas al epicentro del seísmo son: Fukushima I (con 6 reactores) también llamada Fukushima Dai-ichi (que significa número uno en japonés) , Fukushima II (con 4 reactores) también llamada Fukushima Daini (que significa número dos en japonés), Onagawa (con 3 reactores) y Tokai (con 1 solo reactor).
Cuando se inició el terremoto, estaban en funcionamiento 37 reactores nucleares de las 17 centrales japonesas. Tras el terremoto, las centrales de Fukushima I, Fukushima II, Onagawa y Tokai  interrumpieron el proceso de fisión en los 11 reactores que tenían operativos.
De acuerdo con la información suministrada por World Nuclear News, en Fukushima I, los reactores 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente. Los reactores 4, 5 y 6 ya estaban apagados por inspección periódica.
La parada de un reactor se produce al introducir en el mismo unas barras de control que captan neutrones, parando así la reacción en cadena. El enfriamiento del reactor NO es INMEDIATO y es COMPLEJO, requiere intervención por parte de los sistemas de refrigeración y un control durante todo el proceso. El tiempo que tarda un reactor en realizar una parada automática a frío funcionando correctamente la refrigeración es de 36 horas. En el caso de Fukushima I, tal y como explicaremos en el siguiente artículo, la refrigeración de los reactores falló por avería en la alimentación de las bombas, por ello, no se pudo controlar su proceso de parada con las consabidas consecuencias.

domingo, 3 de abril de 2011

Miguel de Cervantes Saavedra
 

(Nacio en Alcalá de Henares, España, 1547-Madrid, 1616) Escritor español. Cuarto hijo de un modesto médico, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor de Cortinas, vivió una infancia marcada por los acuciantes problemas económicos de su familia, que en 1551 se trasladó a Valladolid, a la sazón sede de la corte, en busca de mejor fortuna.

Allí inició el joven Miguel sus estudios, probablemente en un colegio de jesuitas. Cuando en 1561 la corte regresó a Madrid, la familia Cervantes hizo lo propio, siempre a la espera de un cargo lucrativo. La inestabilidad familiar y los vaivenes azarosos de su padre (que en Valladolid fue encarcelado por deudas) determinaron que su formación intelectual, aunque extensa, fuera más bien improvisada. Aun así, parece probable que frecuentara las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca, puesto que en sus textos aparecen copiosas descripciones de la picaresca estudiantil de la época.
En 1569 salió de España, probablemente a causa de algún problema con la justicia, y se instaló en Roma, donde ingresó en la milicia, en la compañía de don Diego de Urbina, con la que participó en la batalla de Lepanto (1571). En este combate naval contra los turcos fue herido de un arcabuzazo en la mano izquierda, que le quedó anquilosada. Cuando, tras varios años de vida de guarnición en Cerdeña, Lombardía, Nápoles y Sicilia (donde adquirió un gran conocimiento de la literatura italiana), regresaba de vuelta a España, la nave en que viajaba fue abordada por piratas turcos (1575), que lo apresaron y vendieron como esclavo, junto a su hermano Rodrigo, en Argel. Allí permaneció hasta que, en 1580, un emisario de su familia logró pagar el rescate exigido por sus captores.

Ya en España, tras once años de ausencia, encontró a su familia en una situación aún más penosa, por lo que se dedicó a realizar encargos para la corte durante unos años. En 1584 casó con Catalina Salazar de Palacios, y al año siguiente se publicó su novela pastoril La Galatea. En 1587 aceptó un puesto de comisario real de abastos que, si bien le acarreó más de un problema con los campesinos, le permitió entrar en contacto con el abigarrado y pintoresco mundo del campo que tan bien reflejaría en su obra maestra, el Quijote, que apareció en 1605. El éxito de este libro fue inmediato y considerable, pero no le sirvió para salir de la miseria. Al año siguiente la corte se trasladó de nuevo a Valladolid, y Cervantes con ella. El éxito del Quijote le permitió publicar otras obras que ya tenía escritas: los cuentos morales de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y Comedias y entremeses.

En 1616, meses antes de su muerte, envió a la imprenta el segundo tomo del Quijote, con lo que quedaba completa la obra que lo sitúa como uno de los más grandes escritores de la historia y como el fundador de la novela en el sentido moderno de la palabra. A partir de una sátira corrosiva de las novelas de caballerías, el libro construye un cuadro tragicómico de la vida y explora las profundidades del alma a través de las andanzas de dos personajes arquetípicos y contrapuestos, el iluminado don Quijote y su prosaico escudero Sancho Panza.

Las dos partes del Quijote ofrecen, en cuanto a técnica novelística, notables diferencias. De ambas, la segunda (de la que se publicó en Tarragona una versión apócrifa, conocida como el Quijote de Avellaneda, que Cervantes tuvo tiempo de rechazar y criticar por escrito) es, por muchos motivos, más perfecta que la primera, publicada diez años antes. Su estilo revela mayor cuidado y el efecto cómico deja de buscarse en lo grotesco y se consigue con recursos más depurados. Los dos personajes principales adquieren también mayor complejidad, al emprender cada uno de ellos caminos contradictorios, que conducen a don Quijote hacia la cordura y el desengaño, mientras Sancho Panza siente nacer en sí nobles anhelos de generosidad y justicia. Pero la grandeza del Quijote no debe ocultar el valor del resto de la producción literaria de Cervantes, entre la que destaca la novela itinerante Los trabajos de Persiles y Sigismunda, su auténtico testamento poético.

Generos del discurso juridico-administrativo